 |
|
Comentario
TODOS LOS VIERNES ME VOY a "Los Siete Ojos". Apenas almuerzo, tomo el auto y parto.
A veces salgo después de once. Pero siempre lo hago en forma más o menos automática, ruti-
naria. Igual que mi papá. Sólo tengo veintitrés años y ya estoy adquiriendo hábitos de viejo.
Pero, ¿qué otra cosa voy a hacer los fines de semana? No estoy enamorado. Visito muy pocos
parientes. Mis amigos son escasos. Nunca he sido demasiado sociable. En eso me parezco algo
a mi padre. Además, todo lo ocurrido en los últimos años me ha hecho aislarme un poco. Qui-
zá mi carácter habría sido distinto de no haber pasado lo que pasó. Sé que algunos me en-
cuentran raro, retraído. Es posible que sea así. ¡Son tantas las cosas que hacen el carácter de
una persona! Pero es cierto. Soy algo solitario. Me gusta irme al campo y quedarme allá por el
fin de semana. Y a veces dos o tres días más. Y sin embargo no me gustan los trabajos agríco-
las. Todo lo dejo en manos del administrador. Pero "Los Siete Ojos" me atrae. Y es bueno que
así sea. Se habla tanto ahora de reforma agraria. Mientras vaya al fundo y crean que lo traba-
jo, es difícil que me lo quiten. Y si me lo expropian, algo me dejarán. Con el parque y la casa
me conformaría. Y algún potrero. Serían suficientes para mí. Los tiempos están cambiando.
| |