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Comentario
En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida que siempre se renueva
engendraron también una generación de amadores y soñadores.
Hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo de las mariposas y los
ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor, detrás de su
apariencia cotidiana
guardaban la ternura del sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos muertos como
pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores de sueños.
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