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Comentario
Supongo que en un país de la América pobre se puede creer o dejar de creer en
Dios y en el hombre igual que en cualquier otra parte del mundo, pero quizás aquí las
circunstancias, siempre extremas, hagan que estas pérdidas o estos hallazgos de la fe
resulten más sobrecogedores que en otros lugares.
Yo me hice cura por mi tío Zacarías, el tío rico con quien tuve la suerte de
contar. Quizás rico no era, pero más dinero que todo el resto de mi familia sí que tenía.
Fue él quien me dijo una vez, siendo yo niño:
-Diego, ¿crees en Dios?
-No lo sé, señor.
Era el único a quien llamaba "señor", quizás porque en aquel entonces sólo a él
conocía que tuviese pistola y que me daba de comer de cuando en cuando.
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| Autor : Arguelles Fernandez |
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