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Comentario
El Sr. Hodson está en lo cierto cuando dice que su obra no es un libro de texto.
Dudo que pueda haber un libro de texto sobre Ocultismo, excepto hasta un
punto definidamente limitado; pues si bien hay indudablemente ciertos
principios fundamentales que quienes lo desean pueden leer, tales principios
no son sino los cimientos llanos para aquel estudio y experiencia que son
absolutamente individuales tanto para el Instructor como para el pupilo. Ningún
verdadero ocultista soñaría con escribir un libro para describir tal estudio y
experiencia, pues sabría muy bien el daño irreparable que resultaría
inevitablemente de hacer tal cosa.
Busca el Sr. Hodson en sus reflexiones “‘Sobre la Vida Oculta” presentar
ciertos de estos principios fundamentales que él ha aprendido de sus
instructores. No podría él hacer más que esto en un libro que está disponible al
público, aunque en estos días de curiosidad desenfrenada, y en que se cree
que uno no tiene sino que viajar al Oriente para entrar profundamente en las
verdades del Ocultismo, encontramos chisgarabís ignorantes que publican en
periódicos métodos de supuestas prácticas yógicas y retazos de ciencias
ocultas.
La verdadera Yoga, el verdadero Ocultismo, es siempre para los pocos
solamente, para los que han buscado a sus instructores a través de muchos
largos años de prueba y tribulación, y han practicado cada detalle de aquel
compendio espléndido de principios ocultos dado por la máxima ocultista de la
era, H. P. Blavatsky, que dice:
“Vida limpia, Mente abierta, Corazón puro, Intelecto anhelante,
Percepción Espiritual sin velos, afecto Fraternal hacia todos, presteza para dar
y recibir consejo e instrucción, leal sentimiento del Deber hacia el Instructor,
obediencia voluntaria a los Mandatos de la Verdad una vez que hemos puesto
nuestra confianza en ese Instructor y creemos que él la posee, valeroso ánimo
para soportar las injusticias personales, enérgica declaración de principios,
valiente defensa de los que son injustamente atacados, y mirada siempre fija
en el ideal del Progreso y la Perfección Humana que nos revela la Ciencia
Sagrada --tal es la Escuela de Oro por cuyos peldaños el aprendiz puede
ascender al Templo de la Sabiduría Divina”.
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