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Comentario
Cuando estalló el conflicto, la prensa internacional le dedicó el efímero interés que
despiertan las guerras marginales y lo relegó gradualmente a las páginas internas y las
columnas menos legibles. La opinión pública aún no sospechaba que una de las tantas
guerras por la posesión de una tajada de territorio, poco menos que tribales a menos que
intervenga una gran potencia, pasaría nuevamente a primera plana para ocupar la dudosa
categoría de gran acontecimiento.
Las generaciones venideras, declaró un general de una de las fuerzas beligerantes,
recordarán nuestra decisión con una mezcla de admiración y espanto. La declaración se
tomó como una mera repetición de lugares comunes en el repertorio sudamericano, pero
inmediatamente después, cuando se habló de bombardeo psi y se supo que la guerra
había subido un nuevo peldaño, adquirió matices universalmente siniestros. El conflicto
tribal había entrado en la Historia.
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