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Comentario
Los famas habían puesto una fábrica de mangueras, y emplearon a numerosos
cronopios para el enrollado y depósito. Apenas los cronopios estuvieron en el lugar del
hecho, una grandísima alegría. Había mangueras verdes, rojas, azules, amarillas y
violetas. Eran transparentes y al ensayarlas se veía correr el agua con todas sus
burbujas y a veces un sorprendido insecto. Los cronopios empezaron a lanzar grandes
gritos, y querían bailar tregua y bailar catala en vez de trabajar. Los famas se
enfurecieron y aplicaron en seguida los artículos 21, 22 y 23 del reglamento interno. A
fin de evitar la repetición de tales hechos.
Como los famas son muy descuidados, los cronopios esperaron circunstancias
favorables y cargaron muchísimas mangueras en un camión. Cuando encontraban una
niña, cortaban un pedazo de manguera azul y se la obsequiaban para que pudiese
saltar a la manguera. Así en todas las esquinas se vieron nacer bellísimas burbujas
azules transparentes, con una niña adentro que parecía una ardilla en su jaula. Los
padres de la niña aspiraban a quitarle la manguera para regar el jardín, pero se supo
que los astutos cronopios las habían pinchado de modo que el agua se hacía pedazos
en ellas y no servía para nada. Al final los padres se cansaban y la niña iba a la esquina
y saltaba y saltaba.
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