 |
|
Comentario
No sé por qué me molesto en escribir esto. Es indudable que es el texto más inútil que he escrito en el
curso de mi carrera, dedicada a inundar resmas de pulcras cuartillas con torrentes de frases altisonantes.
Pero tengo que hacer algo para mantener mi espíritu ocupado y, puesto que he vivido estos sucesos desde
el principio, no estará de más que los registre tal como los recuerdo.
Desde luego, el hecho que ahora deje constancia de aquellos primeros días no tiene importancia alguna.
Aunque, después de todo, en este momento nada importa. No sé por qué lo hago. Ya no estoy seguro de
nada. A no ser que es absurdo que escriba esta historia tan poco importante. Sin embargo, sé que tengo
que hacerlo...
Como he dicho antes, viví estos sucesos desde el principio. ¡Valiente afirmación! Su principio es algo
que queda para el campo de las conjeturas. Depende de cómo se mida el tiempo. Para algunos comenzó
hace cuatro mil años... Los que piensan así son fundamentalistas y partidarios de la cronología de un
arzobispo. Quizás principió hace tres mil millones de años, afirman los que poseen aquello que, hasta hace
unas pocas semanas, se solía denominar jactanciosamente «un espíritu científico»
| |