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Comentario
Era entrada la tarde, casi la hora de cenar, cuando Miss Oscuridad llegó a la pensión
de mistress Prandell. Los diarios de la noche acababan de llegar, y mientras mistress
Prandell subía las escaleras acompañada de Miss Oscuridad para enseñarle la habitación
libre, mister Anstruther, abajo en el salón, decía:
- Esta tarde ha habido un robo en la ciudad, ¿verdad, miss Wheeler? ¿Se ha enterado
usted?
- ¿Se refiere al robo del banco, mister Anstruther? No, he pasado toda la tarde en la
Biblioteca Principal, buscando datos.
Los datos que miss Wheeler buscaba, naturalmente, eran para su Magna Opus, un
estudio sobre los poetas italianos; un proyecto en el que ella había envuelto toda su vida
desde que, dos años atrás, había conseguido su retiro de profesora de inglés superior. Era
extraña la afinidad de miss Wheeler con los isabelinos; aquellos tumultuosos amigos
debían haberla impresionado fuertemente.
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