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Comentario
Aquellos que no hayan leído los anteriores volúmenes de la serie del Mundo del Río, A
vuestros cuerpos dispersos, El fabuloso barco fluvial, El oscuro designio, y El laberinto
mágico, deberán acudir a la sinopsis general al final de este libro. Allí el lector podrá
encontrar las referencias a algunos acontecimientos y datos que en el libro que tiene en
sus manos sólo son relacionados en passant. He escrito ese breve resumen para evitar
una más larga recapitulación. Además, aquellos familiarizados con la serie puede que
deseen leer también ese ligero esbozo para refrescar sus memorias acerca de algunos
asuntos.
En el cuarto volumen, El laberinto mágico, afirmé que aquél sería el último libro de la
serie. Mi intención era esa, pero pese a todo dejé una puerta ligeramente entreabierta en
el último párrafo. Mi inconsciente sabe más que mi consciente, y el diablo travieso me
hizo instalar esa puerta allí y entreabrirla unos milímetros. Algún tiempo después de la
aparición de ese cuarto volumen, empecé a pensar en los enormes poderes que poseía
ahora la gente que había entrado en la torre, y en lo tentadores que estos poderes podían
llegar a ser.
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