 |
|
Comentario
Cerán Bibueno era un joven y promisorio Experto en Aspectos especiales. Pero como
todos los de Aspectos Especiales, tenía una costumbre molesta. No hacía más que repetir
la eterna pregunta: ¿Cómo Empezó Todo?
Todos tenían nombres rudos excepto Cerán. Rompehombres Peñanor, Chichón de
Leva, Revienta Paredes, George Sangre, Raja Montaña (y cuando Raja dice «Raja» uno
raja), Arma Trifulca. Tenían que ser rudos e, instados a elegir, habían adoptado nombres
rudos. Sólo Cerán conservaba el suyo... para disgusto de su jefe, Rompehombres.
-¡Nadie puede ser héroe con un nombre como Cerán Bibueno! -tronaba
Rompehombres-. ¿Por qué no te pones Tormenta Bronconi? Ese es bueno. O Agalludo
Asplanato, Cuchillón Cortafrío, o Navajo Ombligol. Casi no has mirado la lista de
sugerencias.
-Me quedo con el mío -decía siempre Cerán, y ese era su error; algunas veces un
nombre nuevo puede infundirle a uno una nueva personalidad... Es lo que le había
pasado a George Sangre. Aunque el pelo en el pecho de George era injertado, eso y el
nuevo nombre lo habían transformado de ratón en hombre. Si Cerán hubiese adoptado el
heroico nombre de Agalludo Asplanato, habría podido embarcarse en empresas audaces,
y montar en cólera como un hombre en vez de esas indecisiones pusilánimes y esas
furias melindrosas
| |