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Comentario
La fantasía de Efremov, al igual que una gran parte de los autores soviéticos de
ciencia ficción, nos recuerda un poco los desasosegante mundos de H. P. Lovecraft,
con sus detalladas descripciones de sombras y de seres no comprendidos. El mito,
la leyenda, son fuentes que manan puntos de partida para obras que narran lo que
quizá está ahí y no conocemos. Sobre todo en la U.R.S.S., donde el misterio de los
grandes bosques compite con el sobresalto de los grandes desiertos y con la
ominosidad de las grandes superficies nevadas para cautivar la pluma guiada por la
ensoñación conciente. No hace falta un hombrecillo verde de Marte, ni un Jekill/Hide
para que la ciencia ficción combine plausiblemente elementos similares en lugares
de nuestra Tierra de los que apenas tenemos noticia. Como en el caso de Olgoi-
Jorjoi, por ejemplo...
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