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Comentario
Rudyard Kipling escribió un día estas palabras:
East is East and West is West, and
never the twain shall meet
, literalmente «Oriente es Oriente y Occidente es Occiden-
te, y los dos no se encontrarán nunca». Es cierto que, en la continuación del texto,
modifica esta afirmación, admitiendo que «la diferencia desaparece cuando dos
hombres fuertes se encuentran cara a cara después de haber venido de las extremida-
des de la tierra», pero, en realidad, ni siquiera esta modificación es muy satisfactoria,
ya que es muy poco probable que el autor haya pensado ahí en una «fuerza» de orden
espiritual. Sea como sea, la costumbre es citar el primer verso aisladamente, como si
todo lo que quedara en el pensamiento del lector fuera la idea de la diferencia insupe-
rable expresada en este verso; no se puede dudar que esta idea representa la opinión
de la mayoría de los Europeos, y en ella se siente apuntar todo el despecho del con-
quistador que está obligado a admitir que aquellos a quienes cree haber vencido y
sometido llevan en sí algo sobre lo que no podría tener ningún poder. Pero, cualquie-
ra que sea el sentimiento que puede haber dado nacimiento a una tal opinión, lo que
nos interesa ante todo, es saber si esta opinión está fundada, o en qué medida lo está.
Ciertamente, al considerar el actual estado de las cosas, se encuentran múltiples indi-
cios que parecen justificarla; y sin embargo, si fuéramos enteramente de esta opinión,
y si pensáramos que ya no es posible ningún acercamiento y que ya no lo será nunca,
no habríamos emprendido el escribir este libro.
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