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Comentario
Se despertó cuando sonó la alarma del reloj, pero se quedó en la cama después de
haberla parado, repasando cuidadosamente los planes para el asesinato que cometería
esa noche.
Todos los detalles habían recibido una cuidadosa atención; esto sería el repaso final.
Esa noche, a las ocho y cuarenta y seis minutos, sería un hombre libre, en todos los
sentidos. Escogió ese momento de su cuadragésimo cumpleaños, porque era la hora
exacta del día, o mejor dicho de la noche, en que nació. Su madre era muy aficionada a la
astrología y, por eso, el momento de su nacimiento fue tan cuidadosamente registrado.
Personalmente, él no era supersticioso, pero consideró halagador para su sentido del
humor que su nueva vida empezara a los cuarenta años de edad, con precisión
astrológica
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