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Comentario
Roger Jerome Phlutter, en defensa de cuyo absurdo nombre sólo puedo
alegar que es genuino, era un industrioso oficinista del Observatorio Cole.
Era un joven sin ningún talento especial, aunque realizara asidua y
eficientemente sus tareas cotidianas, estudiara cálculo en su casa durante una
hora todas las noches, y confiara en convertirse algún día en el astrónomo más
importante de un importante observatorio.
No obstante, nuestra narración de los sucesos acaecidos a últimos de marzo
del año 1987 debe comenzar con Roger Phlutter por la sencilla razón de que
fue él, entre todos los hombres de la Tierra, el que primero observó la
aberración estelar.
Conozcamos a Roger Phlutter.
Alto, bastante pálido por estar demasiado tiempo encerrado, gafas con
montura de concha y gruesos cristales, cabello negro muy corto como estaba
de moda en aquella época, ni bien ni mal vestido, empedernido fumador de
cigarrillos...
A las cinco menos cuarto de esa tarde, Roger estaba ocupado en dos
operaciones simultáneas. Una de ellas consistía en examinar, por medio del
microscopio intermitente, una placa fotográfica de una sección de Géminis
tomada a última hora de la noche anterior. La otra era considerar si con los tres
dólares sobrantes del sueldo de la semana anterior, se atrevería a telefonear a
Elsie y pedirle que saliera con él.
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