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Comentario
¡Como usted guste, señora! Pero son muy dignos
de lástima los Dutlov. ¡Todos ellos son buena
gente!... Y si no mandamos ahora a uno de los
dvorovuy,
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inevitablemente deberá ir uno de ellos,
decía el intendente. La verdad es que toda la aldea
los señala. Por lo demás, si es voluntad de usted...
Y puso otra vez la mano derecha sobre la
izquierda, colocándose ambas sobre el vientre;
inclinó a un lado la cabeza, apretó sus delgadísimos
labios hasta casi hacerlos chasquear, levantó los ojos
y calló, con la intención evidente de permanecer así
mucho tiempo, escuchando sin réplica todas las
tonterías que no dejaría de decir la señora
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