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Comentario
Vivimos todavía los españoles, lo mismo en agricultura que en historia, en el período mítico y
fabuloso de nuestra vida nacional. Todavía nos fascinan y nos acaloran las luchas de «moros y
cristianos»; todavía nos obsesionan el descubrimiento de las Américas y los galeones cargados de
metales preciosos; nos decimos el pueblo de San Quintín y de Lepanto; llenan aún nuestra
imaginación los nombres de Viriato, el Cid, Roger de Lauría, Hernán Cortés, el Gran Capitán y el
Duque de Alba; nos duele que hayan pasado para no volver aquellos siglos en que el sol no se ponía
nunca en nuestros
dominios
; nos figuramos aún nuestras fronteras como diques impenetrables a toda
invasión extranjera, y nuestro pueblo como el más valiente y el más hazañoso de la tierra. -Así
también en agricultura: todavía la estrecha y ahoga la leyenda.
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