 |
|
Comentario
El cielo es un caldo rojo cruzado por tajos blancos. Colores sucios vibran en la
nieve sucia. El ruido es una inyección en el cerebro.Acurrucado en un pozo de zorro, el
soldado Cáceres no tiene miedo. Piensa que el espectáculo vale la pena aunque el
precio sea el miedo. De pronto es como si le sacaran la inyección, dejándole un hueco
doloroso.
Un ruido se desprende del ruido. Un manotazo de tierra y nieve sacude al soldado
Cáceres. Un silencio gomoso le tapa los oídos.
Cuando abre los ojos, el cielo es blanco, hiriente, liso. Y el silencio sigue, un
silencio puntuado por ruidos goteantes, quebradizos: pasos, voces, instrumentos
metálicos. El suelo es blando. El suelo es una cama, una cama en un cuarto de
hospital. Un tubo de plástico le llega al brazo. Le duelen las manos.
| |