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R1 - BOVEDAS DE ACERO


 
Comentario
- Conversación con un comisionado Lije Baley llegó a su despacho y advirtió que R. Sammy lo observaba con expectación. Las marcadas líneas de su largo semblante se acentuaron. - ¿Qué deseas? - Dice el jefe que vayas a verle inmediatamente. - Muy bien. R. Sammy no se movió. - Te he dicho que muy bien. Retírate - añadió Baley. R. Sammy giró sobre sus talones y se dirigió a sus tareas. Baley se preguntó por qué esas mismas tareas no podían ser hechas por un hombre. Salió de detrás de la barandilla y caminó a lo largo de la habitación. Simpson levantó la vista de un registro de expedientes mercurizados cuando Lije Baley pasó frente a él. - El jefe quiere verte, Lije. - Lo sé. R. Sammy me avisó. - A ese R. Sammy le daría una patada en el trasero si no temiese romperme una pierna - exclamó Simpson -. El otro día vi a Vincent Barrett - añadió inesperadamente. - ¡Ah! ¿Y qué te contó? - Buscaba un empleo en el departamento. El pobre anda desesperado, pero, ¿qué le podía decir yo? R. Sammy está desempeñando su trabajo y así anda todo. Es un muchacho inteligente, y apreciado por todos. Baley se encogió de hombros y comentó: - Es algo que a todos nos puede suceder. El jefe ocupaba una oficina privada. Sobre el cristal esmerilado se leía: «JULIUS ENDERBY». Y abajo: «Comisionado de policía, ciudad de Nueva York». Baley se detuvo y preguntó: - ¿Deseaba usted verme, señor comisionado? Enderby levantó la mirada. Llevaba gafas porque tenía los ojos muy sensitivos y no podía usar las lentes de contacto comunes y corrientes. Y sólo después de que se acostumbraba uno a vérselas, podía percibir el resto del rostro, que carecía de características. Baley abrigaba la idea persistente de que el comisionado apreciaba sus gafas por la personalidad que le conferían, y sospechaba que aquellos globos del ojo no eran tan sensitivos como se pretendía. El comisionado parecía nervioso. Se echó para atrás y exclamó con gran cordialidad aparente:
Autor : Asimov Isaac
 
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