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Comentario
No intentaremos acometer aquí un estudio absolutamente completo del tema de la reencarnación, ya que
se precisaría todo un volumen para examinarlo en todos sus aspectos. Quizá lo retomemos algún día; el
asunto es interesante, y no en sí mismo, pues se trata de un absurdo puro y simple, sino en razón de la
extraña difusión de esta idea, que en nuestra época es una de las que más contribuyen a la confusión de
gran número de personas. Sin embargo, no podemos eximirnos de tratarlo, y al menos diremos lo que
nos parece más esencial; nuestra argumentación no sólo irá dirigida contra el espiritismo kardecista, sino
también contra todas las restantes escuelas "neo-espiritualistas" que, tras él, han adoptado la idea, apenas
modificándola en detalles más o menos importantes. Por el contrario, esta refutación no se dirige, como
la anterior (1), al espiritismo considerado en general, pues la reencarnación no es un elemento
absolutamente esencial, y se puede ser espiritista sin admitirla, mientras que ello no es posible sin
admitir la manifestación de los muertos mediante fenómenos sensibles. De hecho, se sabe que los
espiritistas americanos e ingleses, es decir, los representantes de la más antigua forma del espiritismo,
fueron en un principio unánimes en oponerse a la teoría reencarnacionista, criticada violentamente, en
particular, por Douglas Home (2); ha sido necesario, para que algunos de ellos se decidieran más tarde
ha aceptarla, que esta teoría haya penetrado en los medios anglosajones a través de vías extrañas al
espiritismo. En la misma Francia, algunos de los primeros espiritistas, como Piérart y Anatole Barthe, se
separaron de Allan Kardec en este punto; pero, en la actualidad, se puede decir que el espiritismo francés
al completo ha hecho de la reencarnación un verdadero "dogma"; el propio Allan Kardec, por lo demás,
no dudó en recurrir a este término (3). Recordemos que esta teoría fue adoptada del espiritismo francés
en primer lugar por el teosofismo, y luego por el ocultismo papusiano y otras diversas escuelas, que
igualmente han hecho de ella uno de sus artículos de fe; por mucho que estas escuelas hayan reprochado
a los espiritistas el concebir a la reencarnación de un modo poco "filosófico", las modificaciones y las
diversas complicaciones que éstas han aportado no podrían disimular ese préstamo inicial.
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