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Comentario
¿Qué es lo que pasa actualmente con la metáfora?
¿Y qué es lo que pasa por alto a la metáfora?
Es un viejo tema. Ocupa a Occidente, lo habita o se deja habitar por él: representándose en
él como una enorme biblioteca dentro de la que nos estaríamos desplazando sin percibir
sus límites, procediendo de estación en estación, caminando a pie, paso a paso, o en
autobús (estamos circulando ya, con el «autobús» que acabo de nombrar, dentro de la
traducción, y, según el elemento de la traducción, entre Übertragung y Ubersetzung, pues
metaphorikos sigue designando actualmente, en griego, como suele decirse, moderno, todo
lo que concierne a los medios de transporte). Metaphora circula en la ciudad, nos transporta
como a sus habitantes, en todo tipo de trayectos, con encrucijadas, semáforos, direcciones
prohibidas, intersecciones o cruces, limitaciones y prescripciones de velocidad. De una
cierta forma -metafórica, claro está, y como un modo de habitar- somos el contenido y la
materia de ese vehículo: pasajeros, comprendidos y transportados por metáfora.
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