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Comentario
Cuando tres días después recuperaron su tabla en los acantilados de la Punta de las Ánimas no había
ni rastro del cadáver de Ralf Starnberg. Cuatro semanas más tarde se le dio definitivamente por
perdido, sus efectos personales, recogidos en la Pensión Manolita, donde había ocupado la
habitación diecisiete durante todo el mes de agosto, fueron enviados a la comisaría de Munich que
había expedido su pasaporte. Las fotos se encontraron más tarde en el laboratorio de un fotógrafo
local amigo de Starnberg: cuatro carretes de vacaciones en los que el alemán había buscado motivos
típicos del pueblo: una higuera arrimada a la tapia de una ermita, el puerto al atardecer, los
pescadores remendando las redes, cajas de pescado en la subasta, las playas de guijarros bajo el
torreón cartaginés, lápidas del cementerio, tallas de la iglesia patronal, la luna creciente, símbolo del
pueblo, que podía encontrarse pintada, grabada, esculpida por todas partes y, con mucha frecuencia,
el retrato de una mujer: Mariana Macías, al parecer buena amiga, novia o amante del fotógrafo
fallecido. A través de sus declaraciones, corroboradas por las de Cristina Sánchez y María Luisa
Martínez, amigas de ambos, se sabe que Starnberg había decidido, en contra de sus costumbres,
prolongar en una semana su estancia en el pueblo para no perderse las Fiestas Mayores, como había
sido el caso en los tres años anteriores desde que llegó por primera vez a Santa Rosa. La mañana del
día cinco de septiembre diferentes personas vieron a Starnberg dirigirse a la playa con su tabla de
windsurf. Cambió algunas palabras con el propietario del kiosko de la avenida del puerto, Luis
Rosales, quien le recordó que la misa solemne era a las doce y, ya que se había quedado para las
fiestas, no debería perdérsela. Starnberg aseguró que estaría de vuelta mucho antes, puesto que lo
único que pretendía era disfrutar un poco de la sensación de estar solo en una playa en la que, hasta
el treinta y uno de agosto, apenas se podía apoyar un pie sin pisar a alguien. Esa fue la última vez
que se le vió con vida
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