Libros Gratis  |  Libros Ordenados Por Autor  |  Libros Ordenados Por Nombre  |  Subi Tu Libro  |  Enlaces  |  Contactanos
Detalle
 

ROBOTOMAQUIA


 
Comentario
El robot de las profundidades submarinas se encontró con el robot excavador. –Yo he visto la Atlántida –dijo. –Ah, ¿sí? ¿Y cómo es? –Azul, verde, amarilla, enorme. Las casas y los palacios de oro. Están intactos. Tenían grandes puentes que unían las ciudades. Y las ventanas sin cristales. Sus habitantes eran anfibios. El robot excavador balanceó su cabeza llena de garfios. –¿Peces? –preguntó. –Hijos de peces. Vi dibujos en las paredes y tenían escamas. Sus rostros, sin embargo, eran humanos, con grandes ojos azules, largos cabellos, dientes regulares y blancos. Eran vegetarianos. Tenían los balcones sembrados de plantas y también los techos y las avenidas y los canales. El robot excavador se encogió de muelles. –No había muebles –continuó el otro–. Solo una piscina en el centro de la habitación que deben haber usado como lecho. –¿Una piscina? ¿Y por qué vivían en la tierra? –Ah, porque solo así podían estar tranquilos y seguros. La Atlántida estaba rodeada de tiburones y barracudas. –¿Tenían naves? Antes de responder, el robot submarino telestimó el interés del otro por las teleimágenes que se iban formando y que aparecían en el cerevisor, a la derecha de su ojo izquierdo. –No. Pero vi allí uno o dos barcos muy antiguos que no eran de ellos porque no llevaban sus insignias. –¿Qué insignias? –Tenían un signo. Algo así como un arco semicircular vuelto hacia arriba. El símbolo de la ola, supongo. El robot submarino comprobó su grasa. Luego prosiguió: –Sus brazos eran pequeños, con seis dedos en las manos y tenían cortas piernas sobre las que caminaban sin articulación de rodilla. No se sentaban; estaban de pie o se acostaban en las piscinas. A veces se aventuraban en el mar.
Autor : Arango Angrl
 
Ver HTML - Descargar PDF