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Comentario
Creo recordar que Cela anunció este libro durante un almuerzo en el
hotel Mindanao, no sé ahora a qué efectos. Cela llevaba algunos años sin
publicar una novela y el libro despertó mucha expectación por la novedad
y por el tema: la guerra civil, que el novelista no había tratado nunca
frontalmente, si bien es cierto que CJC se cuidó de anticiparnos que no se
trataba tanto de una novela de la guerra como de una novela que ocurría
en la guerra, en los tres días cruciales del levantamiento, y por lo tanto en
la festividad de San Camilo, que es el 18 de julio, según el calendario
católico.
Efectivamente, este singular libro es el resultado de la combinación de
tres elementos narrativos independientes entre sí, pero muy razonable-
mente conjuntados. A saber: monólogos espaciados del narrador/protago-
nista, trasfondo social de la vida política y el pueblo desatado en las calles
de Madrid, pidiendo armas contra el levantamiento militar de los african-
istas. La primera constante narrativa, el monólogo, sirve para presen-
tarnos a un personaje representativo por consuetudinario, a un madrileño
cualquiera, que tiene novia, estudia algo, hace versos y se encuentra a
gusto en la clase media a que pertenece.
De la actualidad política de aquellos momentos nos llega un balbuceo
contradictorio donde aparecen nombres que son ya historia, pero nadie
llega a saber bien lo que pasa ni se orienta acertadamente en el caos, y
mucho menos previene que aquello se va a convertir en una guerra civil de
tres años. El pueblo en la calle pidiendo armas equivale en cierto modo al
coro griego y repetitivo. Le da al libro un fondo de grandeza histórica y de
pavor colectivo, pavor que actúa lo mismo en forma de miedo que en forma
de heroísmo.
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