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Comentario
Los kanamitas no eran muy atractivos, es cierto. Parecían un poco cerdos y un poco
hombres, y ésta no es una combinación agradable. Verlos por vez primera era un
auténtico shock; éste era su handicap. Cuando una cosa con el aspecto de una fiera viene
de las estrellas y te ofrece un regarlo, te sientes inclinado a no aceptarlo.
No sé cómo esperábamos que fueran los visitantes interestelares..., es decir, los que
habíamos pensado alguna vez en ello. Quizá ángeles, o bien algo demasiado extraño
para ser realmente espantoso. Posiblemente fue por eso que nos horrorizamos tanto y
experimentamos tal repugnancia cuando aterrizaron en sus grandes naves y vimos cómo
eran en realidad.
Los kanamitas eran bajos y muy peludos..., con pelos gruesos y erizados de un color
grismarrón en todo su cuerpo abominablemente rechoncho. Su nariz parecía una trompa
y tenían ojos pequeños, y manos muy gruesas de tres dedos cada una. Llevaban tirantes
de cuero verde y pantalones cortos, pero creo que los pantalones eran una concesión a
nuestras ideas sobre decencia pública. La ropa estaba cortada a la última moda, con
bolsillos verticales y medio cinturón en la parte posterior. Sea como fuere, los kanamitas
tenían sentido del humor
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