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Comentario
«Ellos Le llaman por una multitud de nombres, a Quien es solo Uno»;
«Un único Fuego que arde sobre muchos altares»; «Como Él se muestra,
así Él es nombrado»; estas son afirmaciones tomadas de los Himnos
sacrificiales del
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. «Como Él es buscado, así Él deviene»; «Es a
causa de Su gran abundancia —o a causa de que en Él se puede
participar tan diversamente— por lo que ellos Le llaman por tantos
nombres». A modo de comentario, citamos a Santo Tomás de Aquino,
«Los múltiples aspectos de estos nombres no son vacíos y vanos, pues
corresponde a todos ellos una realidad única representada por ellos de
una manera múltiple e imperfecta» (
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I.13.4 y 2).
Nada, quizás, impresiona o desconcierta tan extrañamente a un estudioso
cristiano de la vida del Santo Ramakrishna como el hecho de que este
hindú de los hindúes, sin repudiar en modo alguno su hinduismo, sino
olvidándolo solo momentáneamente, alrededor de 1866 se entregara
completamente a la vía islámica, repitiera el nombre de
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, llevara el
atuendo y comiera la comida de un muslim. Esta auto-sumisión a lo que
llamaríamos en la India las aguas de otra corriente del río único de la
verdad resultó solo en una experiencia directa de la Visión Beatífica, no
menos auténtica que antes. Siete años después, Ramakrishna probó
experimentalmente de la misma manera la verdad del Cristianismo.
Estuvo durante un tiempo completamente absorbido en la idea de Cristo,
y no tenía lugar para ningún otro pensamiento
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