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Comentario
El plateado casco de la nave exploradora, marcado con las cicatrices de su choque contra la lluvia de
meteoritos, emergió rengueando desde la oscuridad cósmica.
En el asiento del piloto, Parker luchó con los estropeados controles para mantener siquiera la semblanza
de una ruta. Desde el vacío que tenía por delante, su meta iba creciendo cada vez más. Un planeta solitario,
cuya aislada posición prometía poco en materia de asilo. En su ansiedad, sin embargo, hasta la visión de un
asteroide desierto habría sido bienvenida.
Lanzando una mirada desesperada a la figura que yacía en la litera a su lado, Parker se volvió
nuevamente hacia las complejas cifras de los mapas galácticos sobre el tablero de navegación. Nada
sacaba con eso. Sólo Forbes podía leerlas y no daba señales de recuperarse de la sacudida de ese primer
impacto. En todo caso, se habían desviado tanto de la ruta que hasta las cartas de navegación quizás fueran
inútiles.
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