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Comentario
A ver vuélvete... ¡Tiene gracia! ¿Qué significa
ese hábito sacerdotal? ¿Así visten ustedes, tan mal
pergeñados, en su academia? Con estas palabras
acogió el viejo Bulba a sus dos hijos que acababan
de terminar sus estudios en el seminario de Kiev y
que entraban en este momento en el hogar pater-
no, después de haberse apeado de sus caballos.
Los recién llegados eran dos jóvenes robustos,
de tímidas miradas, cual conviene a seminaristas
recién salidos de las aulas. Sus semblantes, llenos de
vida y de salud, empezaban a cubrirse del primer
bozo, aun no tocado por el filo de la navaja. La
acogida de su padre les había turbado, y permane-
cían inmóviles, con la vista fija en el suelo.
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