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Comentario
Vino mi tía josefina a visitarme. El que no conoce a mi tía josefina no sabe lo que
se pierde, como dice Trafalgar Medrano. Trafalgar dice también que es una de las
mujeres más bellas y encantadoras que ha conocido y que sí él hubiera nacido en 1893
no se hubiera casado con ella por nada del mundo. Entró, mi tía, recorrió la casa y
preguntó por los chicos, quiso saber si alguna vez me iba a decidir a mudarme a un
departamento en el centro, y cuando le dije que no, que nunca, dudó entre dejar o no el
saco por allí y decidió llevarlo porque quizás en el jardín más tarde corriera un poco de
viento. Ochenta y cuatro años tiene; el pelo ondulado color acero, unos ojos castaños
incansables y brillantes como dicen que fueron los de mi bisabuela criolla, y una figura
envidiable: si quisiera, si llegara a admitir que esas cosas burdas y desagradables
merecen usarse como prendas de vestir, podría ponerse los jeans de Cecilia. Dijo que
el jardín estaba precioso y que iba a quedar mucho mejor cuando hiciéramos podar los
fresnos y que el té estaba riquísimo y que le encantaban los scons pero que quedaban
mejor con un solo huevo.
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| Autor : Gorodischer Angelica |
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