 |
|
Comentario
ME decido a publicar aquí la historia de una curación obtenida mediante la
sugestión hipnótica por tratarse de un caso al que una serie de circunstancias
accesorias de mayor transparencia y fuerza probatoria de las que suelen entrañar la
mayoría de nuestros resultados terapéuticos de este orden.
La mujer a la cual me fue dado auxiliar así, en un momento muy importante de
su existencia, me era conocida desde muchos años atrás, y permaneció luego
varios otros sometida de mi observación. La perturbación de la cual le libertó la
sugestión hipnótica había ya surgido una vez con anterioridad, siendo ineficazmente
combatida e imponiendo a la sujeto una penosa renuncia, que la segunda vez logré
evitarle con mis auxilios. Todavía, un año después, volvió a presentarse, por vez
tercera, la dicha perturbación, para ser de nuevo suprimida con iguales medios,
pero ahora ya de un modo definitivo, no volviendo a atormentar a la sujeto en todo
el tiempo que hubo de ejercer la función sobre la cual recaía. Además, creo haber
conseguido en este caso descubrir el sencillo mecanismo de la perturbación y
relacionarlo con procesos análogos del campo de la neuropatología.
Trátase, para no continuar hablando en adivinanzas, de un caso en el que una
madre se vio imposibilitada de amamantar a su hijo recién nacido hasta la
intervención de la sugestión hipnótica, y en el cual lo sucedido después de un parto
anterior y otro posterior permitió una comprobación, sólo raras veces posible, del
resultado terapéutico.
| |