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Comentario
¡Ánimo, amigo don Restituto, ánimo! Más trabajo pasaría Colón para descubrir el Nuevo
Mundo, y usted no podrá menos de convenir que se trataba de una bicoca comparado con el
asunto que traemos entre manos. El Arte, la Arqueología y la Historia aguardan impacientes el
resultado de nuestra arriesgada empresa. La Europa científica tiene sus ojos en nosotros.
Ánimo, amigo mío, ánimo, que ya tocamos al término de la expedición.
Hora es de que toquemos a cualquier parte, porque, si he de decir la verdad, confieso que no
puedo ya ni con la fe de bautismo en papeles. ¡Qué vericuetos tan horribles y qué sendas tan
impracticables! Esto no es camino de hombres, sino de cabras.
¿Ve usted aquel pueblecito medio oculto entre las ondulaciones del valle que se extiende a
nuestros pies? Pues en el mismo lugar en que se levantan las cuatro chozas que lo componen, ni
un palmo más acá ni más allá, estuvo situada en los tiempos pretéritos la famosa Micaonia de
los fenicios, la Micegarie o Micogurioe de los romanos y la Guadalmicola de los árabes, que
merced al trastorno de las edades y las cosas ha venido a ser el Cebollino de nuestros días
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| Autor : Becquer Gustavo A. |
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