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Comentario
Las líneas introductorias que escribí para Visiones peligrosas en enero de 1967,
empezaron a ser leídas en el mundo de la ciencia ficción en noviembre de aquel año.
Sentado en el apartamento de Terry Carr, en Brooklyn Heights, aquel mes de enero, con
la espalda apoyada contra la pared y acabándose ya el plazo para la entrega del original,
empecé mi introducción general al libro con estas palabras: «Esto que tienen ustedes en
sus manos es más que un libro. Si tenemos suerte, será una revolución».
De Visiones peligrosas se han vendido, hasta 1969, más de sesenta mil ejemplares en
edición normal y de club del libro. Varios de sus autores han ganado premios Hugo y
Nébula, y la obra ha merecido incluso una mención especial en la XXVI Convención
Mundial de Ciencia Ficción. (Esa mención, incidentalmente, decía: «A Harían Ellison,
antologista de Visiones peligrosas, el libro más significativo y controvertido de ciencia
ficción publicado en 1967».)
¿Qué opinan de eso, soñadores del sueño? Quizás exista un Dios, después de todo.
Esos escritores, artistas y editores se las arreglaron para reunir el más significativo y
controvertido libro del año, y con su machaconería parecen haberlo conseguido.
Por otra parte, si Visiones peligrosas era una ruptura tan grande, ¿por qué hay tanta
gente que lo critica? ¿Por qué algunas librerías a lo largo de todo el país se niegan a
tenerlo en sus estanterías? ¿Por qué el ex director del Club del Libro de Ciencia Ficción
recibió miles de ejemplares devueltos, con exasperadas cartas de mamas, jefes de boy-
scouts, profesores y clérigos, exigiendo saber por qué los preciosos fluidos corporales de
sus chicos habían sido polucionados con esa inmundicia de volumen? ¿Por qué estaba
surgiendo un movimiento contrarrevolucionario patrocinado por alguien llamado John
Jeremy Pierce, dedicado a proseguir una «guerra santa» cuya finalidad era erradicar
Visiones peligrosas y libros como este? ¿Por qué, en los simposios desde Berkeley hasta
el Bronx, los críticos han vituperado y maldecido este libro? ¿Por qué un estimado crítico
se adjudicó el llamar a Visiones peligrosas la biblia de algo a lo que llama «la Nueva Ola»,
y luego emplea páginas y más páginas en informar a los lectores de lo detestable que es?
Y por la otra parte (hallándonos en el mundo de la ciencia ficción, podemos tener todas
las partes que deseemos), ¿por qué un crítico periodístico dijo: «Visiones peligrosas es
una de las mejores antologías del género publicadas en la última década. Imagino que no
va a poder ser superada en mucho tiempo»? ¿Por qué casi todos los autores que
aparecen en el libro hablan con orgullo de su contribución al proyecto? ¿Por qué este
humilde recopilador recibe más de tres mil cartas sobre el libro, que pueden alinearse
desde esta, de una tal señora S. Blittmon de Filadelfia:
Querido señor Ellison,
Cuanto tomé su libro Visiones peligrosas en la biblioteca y leí las dos introducciones,
pensé que iba a ser algo grande. No puedo decirle lo enferma que me sentí después de
leer (y aquí nombraba dos relatos). Dice usted que su abuela era judía (así es) pero yo
creo que no; tuvo que ser viet cong, o de otro modo usted no hubiera podido pensar tales
atrocidades. ¡Que la maldición caiga sobre usted! La ciencia ficción tendría que ser algo
hermoso. Con esa mente que tiene (?) debería estar usted limpiando letrinas y aún eso
sería demasiado bueno. Atentamente...
hasta esta otra, de Monte Davis de New York City:
Querido señor Ellison,
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