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Comentario
ABSTRACT: La condición histórica del vampirismo está provocada por un microorganismo
que revampira la fisiología y el metabolismo del ser mediante procesos negentrópicos. Se
conjetura la evolución del organismo y se sugieren los usos potenciales de este descubrimiento.
TITULO: Adaptación hematofágica del Homo Nosferatus, con notas sobre la distribución
geográfica de los morfos que imitan los supergenes moderados del Homo Licantropus.
Había olvidado la negrura absoluta de un camino vecinal por la noche. Arriba, entre los
árboles se divisan las estrellas. Por lo demás, es como estar ciego. Totalmente diferente del
hospital donde acababa de terminar mi residencia, que era un oasis de luz fluorescente en una
jungla urbana. Allí no es posible caminar con seguridad por las calles mejor iluminadas. Era
agradable volver a casa, aunque fuese por unas cortas vacaciones.
Caminaba sintiendo el asfalto bajo mis pies. En el buzón situado al pie del sendero particular
de la granja familiar, dónde la curva, había un resplandor casi sublime de luz estelar.
El halo de un coche que se acercaba rodeó la curva, iluminando la carretera. Descubrí que
me hallaba en el centro del camino y me aparté a un lado. Unos faros me bañaron en su luz.
Cerré los ojos para no perder mi visión nocturna.
El coche giró hacia el sendero de la casa del viejo Riggen y se detuvo.
Los nervios acondicionados por la ciudad hicieron que mi corazón acelerase sus latidos.
Se abrió la portezuela del auto y vi a un joven de unos veintiocho años sentado en él. Tenía
cabello negro y un poblado bigote.
—¿Se ha extraviado, acaso? —me preguntó.
—No. Estoy lo bastante cerca de casa como para llamar al perro.
Se rió y su sonrisa le hizo guapo.
—No sea tan paranoica. Hum... Usted debe ser la famosa hija de Sanger, la que se marchó a
la gran ciudad para ser médica.
—Acusación contra la culpable. Y usted debe ser el científico loco que alquiló la casa de
Riggen.
—No, sólo soy un humilde microbiólogo: Kevin Marlowe. El científico loco es mi jefe
Auger.
—¿Ese Auger?
Me dedicó otra sonrisa.
—Ah. ¿por qué no viene mañana a tomar el té y conocerá al Auger ese, doctora?
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